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sábado, 4 de agosto de 2012

Discurso de Abraham Lincoln en Gettysburg

           Hace ocho décadas y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación concebida en la libertad y consagrada al principio que todas las personas son creadas iguales.
          Ahora estamos empeñados en una gran guerra civil que pone a prueba si esta nación, o cualquier nación así concebida y así consagrada, puede perdurar en el tiempo. Estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a consagrar una porción de ese campo como último lugar de descanso para aquellos que dieron aquí sus vidas porque esta nación pudiera vivir. Es absolutamente correcto y apropiado que hagamos tal cosa.
          Pero, no obstante, nosotros no podemos dedicar, no podemos consagrar, no podemos santificar este terreno. Los valientes hombres, vivos y muertos, que lucharon aquí lo han consagrado ya muy por encima de nuestro pobre poder de añadir o restarle algo. El mundo apenas advertirá y no recordará por mucho tiempo lo que ahora decimos, pero nunca podrá olvidar lo que ellos hicieron en este campo.
           Somos, más bien, nosotros, los vivos, los que debemos consagrarnos ahora a la tarea inconclusa que, aquellos que aquí lucharon, hicieron avanzar tanto y tan noblemente. Somos más bien los vivos los que debemos consagrarnos ahora a la gran tarea que aún resta ante nosotros: que, de estos muertos a los que honramos, tomemos una devoción incrementada a la causa por la que ellos dieron hasta la última medida completa de celo. Que resolvamos aquí, firmemente, que estos hombres no habrán muerto en vano.
           Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad.
Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra.

Discurso de Marco Antonio, William Shakespeare

DISCURSO DE MARCO ANTONIO ANTE EL CADAVER DE JULIO CESAR

William Shakespeare

"¡Amigos, romanos, compatriotas, prestadme atención! ¡Vengo a inhumar a César, no a ensalzarle! El mal que hacen los hombres perdura sobre su memoria. Frecuentemente el bien queda sepultado con sus huesos. ¡Sea así con César! El noble Bruto os ha dicho que César era ambicioso. Si lo fue, era la suya una falta grave, y gravemente la ha pagado. Con la venia de Bruto y los demás, pues Bruto es un hombre honrado, como son todos ellos, hombres todos honrados, vengo a hablar en el funeral de César. Era mi amigo, para mí leal y sincero; pero Bruto dice que era ambicioso. Y Bruto es un hombre honrado. Infinitos cautivos trajo a Roma, cuyos rescates llenaron el tesoro público. ¿Parecía eso ambición en César? Siempre que los pobres dejaban oír su voz lastimera, César lloraba. ¡La ambición debería ser de una sustancia más dura! No obstante, Bruto dice que era ambicioso, y Bruto es un hombre honrado. Todos visteis que en las Lupercales le presenté tres veces una corona real, y la rechazó tres veces. ¿Era esto ambición? No obstante, Bruto dice que era ambicioso, y, ciertamente, es un hombre honrado. No hablo para desaprobar lo que Bruto habló. Pero estoy aquí para decir lo que sé. Todos le amasteis alguna vez, y no sin causa. ¿Qué razón, entonces, os detiene ahora para no llevarle luto? ¡Oh raciocinio! Has ido a buscar asilo en los irracionales, pues los hombres han perdido la razón… ¡Perdonadme un momento! Mi corazón está ahí, en ese féretro, con César, y he de detenerme hasta que torne a mí."
(Los ciudadanos hablan entre sí dando la razón a Antonio)
"Ayer todavía, la palabra de César hubiera podido prevalecer contra el universo. Ahora yace ahí, y nadie hay tan humilde que le reverencie. ¡Oh señores! Si estuviera dispuesto a excitar al motín y a la cólera a vuestras mentes y corazones, sería injusto con Bruto y con Casio, quienes, como todos sabéis, son hombres honrados. ¡No quiero ser injusto con ellos! Prefiero serlo con el muerto, conmigo y con vosotros, antes que con esos hombres tan honrados. Pero he aquí un pergamino con el sello de César. Lo hallé en su gabinete, y en su testamento ¡Oiga el pueblo ésta su [última] voluntad (aunque con vuestro permiso, no me propongo leerlo), e irá a besar las heridas de César muerto y a empapar sus pañuelos en su sagrada sangre! ¡Sí! ¡Reclamará un cabello suyo como reliquia y, al morir, lo transmitirá por testamento como un rico legado a su posteridad! "
(Los ciudadanos exigen conocer el testamento de César)
"¡Sed pacientes, amables amigos! ¡No debo leerlo! No es conveniente que sepáis hasta qué extremo os amó César. Pues siendo hombres, al oír el testamento de César os enfureceríais llenos de desesperación. Así, no es bueno haceros saber que os instituye sus herederos, pues, si lo supierais, ¡Oh! ¿Qué no habría de acontecer?"
(Más voces exigiendo la lectura del testamento)
"¿Tendréis paciencia? ¿Permaneceréis un momento en calma? He ido demasiado lejos en deciros esto. Temo agraviar a los honrados hombres cuyos puñales traspasaron a César. ¡Lo temo!"
(Siguen las exigencias de los ciudadanos)
"¿Queréis obligarme, entonces, a leer el testamento? Pues bien, formar círculo en torno al cadáver de César y dejadme mostraros al que hizo el testamento. ¿Descenderé? ¿Me dais vuestro permiso?"
(Baja de la tribuna y se sitúa junto al catafalco con los despojos de César)
"Si tenéis lágrimas, disponeos ahora a verterlas. ¡Todos conocéis este manto! Recuerdo cuando César lo estrenó. Era una tarde de estío, en su tienda, el día que venció a los nervios. ¡Mirad: por aquí penetró el puñal de Casio! ¡Ved qué brecha abrió el envidioso Casca! ¡Por esta otra le hirió su muy amado Bruto! ¡Y al retirar su maldecido acero, observad cómo la sangre de César parece haberse lanzado en pos de él, como para asegurarse de si era o no Bruto el que tan inhumanamente abría la puerta! Porque Bruto, como sabéis, era el ángel de César. ¡Juzgad, oh dioses, con qué ternura le amaba César! Ese fue el golpe más cruel de todos, pues cuando el noble César vio que él también le hería, la ingratitud, más potente que los brazos de los traidores, lo anonadó completamente. Entonces estalló su poderoso corazón y, cubriéndose el rostro con el manto, el gran César cayó a los pies de la estatua de Pompeyo que se inundó chorreando sangre… ¡Oh, qué caída, compatriotas! En aquel momento, yo y vosotros y todos, caímos, y la traición sangrienta triunfó sobre nosotros. Oh, ahora lloráis, y percibo sentir en vosotros la impresión de la piedad. Esas lágrimas son generosas ¡Almas compasivas! ¿Por qué lloráis, cuando aún no sabéis visto más que la desgarrada vestidura de César? ¡Mirad aquí! ¡Aquí está él mismo, desfigurado, como veis, por los traidores! "
(Los ciudadanos claman venganza)
"Buenos amigos, apreciables amigos, no os excite yo con esa repentina explosión de tumulto. Los que han consumado esta acción son hombres dignos. ¿Qué secretos agravios tenían para hacerlo? ¡Ay, lo ignoro! Ellos son sensatos y honorables, y no dudo que os darán razones. ¡Yo no vengo, amigos, a concitar vuestras pasiones! Yo no soy orador como Bruto, sino como todos sabéis, un hombre franco y sencillo, que amaba a su amigo, y esto lo saben bien los que públicamente me dieron licencia para hablar de él. Porque no tengo ni talento, ni elocuencia, ni mérito, ni estilo, ni ademanes, ni el poder de la oratoria, que enardece la sangre de los hombres. Hablo llanamente y no os digo sino lo que todos conocéis. Os muestro las heridas del bondadoso César, pobres, pobres bocas mudas, y les pido que ellas hablen por mí. Pues si yo fuera Bruto y Bruto Antonio, ese Antonio exasperaría vuestras almas y pondría una lengua en cada herida de César capaz de conmover y levantar en motín las piedras de Roma. "
(El público quiere oír el testamento)
"Aquí está, y con el sello de César. A cada ciudadano de Roma, a cada hombre, individualmente, lega setenta y cinco dracmas."
(Voces de satisfacción)
"Os lega, además, todos sus paseos, sus quintas particulares y sus jardines recién plantados a este lado del Tíber. Los deja a perpetuidad a vosotros y a vuestros herederos como parques públicos para que os paseéis y recreéis ¡Este era un César! ¿Cuándo tendréis otro semejante?"
(Los ciudadanos deciden incinerar allí mismo el cadáver de César y, con esas llamas, prender antorchas para incendiar las casas de los traidores)
"¡Ahora prosiga la obra! ¡Maldad, ya estás en pie! ¡Toma el curso que quieras!"

MARCO ANTONIO

Lenguas del mundo

¿Sabías que hay más de Seis mil lenguas en el mundo? ¿Que muchas lenguas se han extinto ya por la dominancia de ciertas lenguas como el inglés o el chino?
Dejo el link de un reportaje muy informativo sobre este echo.


Origen de las Lenguas

Sigan la cadena de videos^^

Breve resumen de la Historia de la lengua inglesa

El origen de la lengua humana se remonta en un pasado lejano
Las sociedades primitivas poseían una forma de lenguaje, no tan compleja ni muy desarrollada. Esto se evidencia en la forma de su cráneo que mostraría el desarrollo de su cerebro.
Muchas culturas tenían una tradición oral con la cual preservaron su dialecto.
Sir William Jones en 1786. Estudió el antiguo lenguaje Indio del sanscrito reconociendo una relación en tres el griego, latín, persa, gótico y el celta.
En the third anniversary discourse on the hindus, se ve una comparación donde él señala que el sanscrito posee una maravillosa estructura, más que el griego y mas que el latín, y mas refinado que cualquier otro.
Jones estudió la relación entre los lenguajes, como estos poseen un ancestro común. Las llamadas proto-lenguaje indoeuropeo.
Franz Bopp fue el primero en trabajar con algunas de los lenguajes relacionados entre si, demostrando que no solo el griego, latín y sanscrito están emparentados, sino como estos se relacionan. Bopp se focalizo en la gramática comparativa
Rasmus Rask, reconoció que habían sonidos regulares entre los lenguajes.
Jakob Grimm dice que había reglas que cambiaban el sonido. / Ley de Grimm
Los Indoeuropeos
Los originales indoeuropeos no tenían palabras para animales como monkey, lion. Sino para ice, bitter cold. (Por su lugar de acentamiento)


Los indoeuropeos habitaban el norte de Europa. En las montañas Ural alrededor del 3500 al 2500 AC. Por su lenguaje se deduce que vivieron cerca de bosques por usar palabras como pino, lobo o ciervo.
Tenían reyes y también sus propias deidades.
Los estudiosos dicen que los indoeuropeos emigraron dividiéndose en dos grupos las lenguas Satem y Centum.

Pequeño extracto sacado de A History of English Language

miércoles, 23 de mayo de 2012

San Jerónimo

Uno de los primeros traductores fue San Jerónimo.
¿Quién era San Jerónimo?
Cuando buscaba información sobre este personaje me encontre algo muy curioso en como se le nombraba y... es bastante apropiado.

SAN JERÓNIMO, PATRÓN DE LOS TRADUCTORES
En el siglo V D.C. Jerónimo de Estridón (propio de aquel tiempo añadir el lugar de origen al nombre) tradujo la Biblia al latín; hasta entonces  el libro sagrado cristiano solo estaba en griego y en hebreo, amén de algunos intentos en latín, por lo que la “Vulgata”, que es como en el mundo se conoce a esta primera traducción de la Biblia, sirvió para acercar al pueblo romano las Sagradas Escrituras.
Un adelantado a su época, fruto de uno de los mejores profesores de aquel tiempo (Donato) y con tal virtud con las lenguas latinas y griegas, que le llevó al estudio de las Sagradas Escrituras.
Este estudio, mas en pos de una penitencia que no consiguió sino siendo secretario del Santo Pontífice Dámaso, que fue el encargado de encomendar la traducción de los Libros Sagrados del hebreo y del griego al latín, ya que las traducciones existentes hasta la época no eran sino incompletas o inconexas obras y no reflejaban correctamente la interpretación de la Iglesia de estas Escrituras.
A pesar de su leve conocimiento del hebreo, se mudó a Belén, para poder traducir con mejores resultados los Sagrados Testamentos. Se instruyó, pues, en la correcta interpretación de las Escrituras y durante 23 años (del año 382 al 405) se dedicó a la traducción tanto del Nuevo, como del Antiguo Testamento.
Su traducción (la Vulgata) permaneció vigente hasta finales del Siglo XX, donde se publicó la Nova Vulgata en el año 1979 tras el Concilio Vaticano II.
Junto a San Agustín de Hipona, San Ambrosio de Milán, San Gregorio Magno y San Jerónimo forman lo que se conoce como los grandes Padres latinos de la Iglesia y San Jerónimo, el exegeta, por excelencia, de los Padres de Occidente.
Sin duda su pequeña biografía que recogemos en estas líneas no estaría completa sin comentar sus últimos años. Tras ser azote de la alta clase social desde su posición de sacerdote en Roma, se retiró a Belén, donde pasó sus últimos años y fundó cuatro conventos en Tierra Santa (uno para hombres y tres para mujeres), donde atendían a los peregrinos que pasaban por la ciudad para visitar el sitio donde nació Jesús.
San Jerónimo era famoso por sus frases célebres y sus escritos, como el conocido en el mundillo “non verbum e verbo, sed sensum exprimere de sensu” es decir, “no expresando palabra por palabra, sino sentido por sentido” que dejó escrita en su célebre Ad pammachium de optimo genere interpretandi, una de las frases más célebres usadas por nosotros, los traductores, para presentar las virtudes de nuestra profesión frente a las traducciones automáticas que tantos ratos de humor nos ha dado a los compañeros.
Como nota curiosa, si bien San Jerónimo es el patrón de los traductores, el patrón de las Facultades de Traducción e Interpretación es Alfonso X El Sabio.

Fuente:
http://sobrehistoria.com/san-jeronimo-patron-de-los-traductores/

Hamlet

Un traductor es cultura, dicen. 
Y para hacer honor a esto, aquí el más famoso monólogo de la historia.


De William Shakespeare.

Acto III, escena I.

HAMLET
Ser o no ser... He ahí el dilema.
¿Qué es mejor para el alma,
sufrir insultos de Fortuna, golpes, dardos,
o levantarse en armas contra el océano del mal,
y oponerse a él y que así cesen? Morir, dormir...
Nada más; y decir así que con un sueño
damos fin a las llagas del corazón
y a todos los males, herencia de la carne,
y decir: ven, consumación, yo te deseo. Morir, dormir,
dormir... ¡Soñar acaso! ¡Qué difícil! Pues en el sueño
de la muerte ¿qué sueños sobrevendrán
cuando despojados de ataduras mortales
encontremos la paz? He ahí la razón
por la que tan longeva llega a ser la desgracia.
¿Pues quién podrá soportar los azotes y las burlas [del mundo,
la injusticia del tirano, la afrenta del soberbio,
la angustia del amor despreciado, la espera del juicio,
la arrogancia del poderoso, y la humillación
que la virtud recibe de quien es indigno,
cuando uno mismo tiene a su alcance el descanso
en el filo desnudo del puñal? ¿Quién puede soportar
tanto? ¿Gemir tanto? ¿Llevar de la vida una carga
tan pesada? Nadie, si no fuera por ese algo tras la [muerte
—ese país por descubrir, de cuyos confines
ningún viajero retorna— que confunde la voluntad
haciéndonos pacientes ante el infortunio
antes que volar hacia un mal desconocido.
La conciencia, así, hace a todos cobardes
y, así, el natural color de la resolución
se desvanece en tenues sombras del pensamiento;
y así empresas de importancia, y de gran valía,
llegan a torcer su rumbo al considerarse
para nunca volver a merecer el nombre
de la acción. Pero, silencio... la hermosa Ofelia ¡Ninfa,
en tus plegarias, jamás olvides mis pecados!